Balances y arqueos


De vez en cuando va bien echar la vista atrás; eso sí, siempre y cuando no te quedes colgado. Ya se sabe, agua pasada no mueve molino.
Mirar atrás es algo así como hacer un balance, un arqueo vital. Sirve para darte cuenta de cuánto camino has recorrido. De lo que fuiste y ya no eres, de lo que no sabías y ahora sabes y, cómo no, de con quién empezaste y con quién estás. Sirva, por ejemplo, este Bosque nuestro. De lo que fuimos a lo que somos dista una larguísima legua.   
No son los años, aunque también marcan lo suyo, son las vivencias. Quieras que no, todo suma. Las risas, los lloros, las idas, las vueltas… y, claro está, también resta. Sí o sí tienes que aprender a decir adiós. Y no sólo me refiero a las personas, a los seres queridos. A veces también hay que decir adiós a nuestra juventud o, qué sé yo, a nuestra vida pasada: familiar, laboral, social…
Resumiendo, la vida pasa, no te demores y sigue avanzando.
© Manel Marina

No hay comentarios: