Vamos a lo práctico

¿Qué te duele, la cabeza? ¡Tomate un analgésico!, es lo más rápido contra el dolor. Luego ya, si quieres, investigas el origen… Con los duelos ocurre lo mismo. Duelos y dolores de alma hay de muchos tipos, tantos como remedios o soluciones. Busca “tu bienestar” cuanto antes, no lo dejes para mañana. Lo que no tiene remedio, no tiene remedio… Ya sabes a qué me refiero. Busca el modo de sobrellevar, lo mejor que puedas, lo que quiera que sea que te esté tocando vivir. Y si tú sol@ no puedes, entonces, pide ayuda.

Llama, entra, haz lo que quieras… ¡Estás en tu casa!

© Lucía Arranz

Balances y arqueos


De vez en cuando va bien echar la vista atrás; eso sí, siempre y cuando no te quedes colgado. Ya se sabe, agua pasada no mueve molino.
Mirar atrás es algo así como hacer un balance, un arqueo vital. Sirve para darte cuenta de cuánto camino has recorrido. De lo que fuiste y ya no eres, de lo que no sabías y ahora sabes y, cómo no, de con quién empezaste y con quién estás. Sirva, por ejemplo, este Bosque nuestro. De lo que fuimos a lo que somos dista una larguísima legua.   
No son los años, aunque también marcan lo suyo, son las vivencias. Quieras que no, todo suma. Las risas, los lloros, las idas, las vueltas… y, claro está, también resta. Sí o sí tienes que aprender a decir adiós. Y no sólo me refiero a las personas, a los seres queridos. A veces también hay que decir adiós a nuestra juventud o, qué sé yo, a nuestra vida pasada: familiar, laboral, social…
Resumiendo, la vida pasa, no te demores y sigue avanzando.
© Manel Marina

No somos sólo un blog


Si la gente pensara un poco más antes de hablar, qué bien nos iría a todos.
Algunos son tan displicentes que, la verdad, dan ganas de salir corriendo. Años atrás hubiera podido pensar que, como no somos conocidos, era culpa nuestra. Pero, hoy en día, tras dieciséis años de dar la barrila quien no conoce nuestro bosque es porque realmente vive en su mundo. Me refiero, claro está, en estos entornos del apoyo emocional y la vida alternativa. Aun así, entendámonos, una cosa no quita la otra. Puedo comprender, y comprendo, que existan dudas del tipo que Manel aclara en este post: Tanto monta, monta tanto. Pero poco más, principalmente porque basta teclear en Google nuestro nombre para que salgan toda una retahíla de enlaces a la web, los blogs, redes sociales, etc. Juntos y separados, añadiría. Porque esa es otra, todos y cada uno de los que formamos parte de este magnífico entramado citamos en nuestros respectivos perfiles nuestra vinculación tanto a Valdelicea como a El Bosque de Armonía. Por no hablar también de los cientos y cientos de escritos de nuestro querido patrón. 
Como diría el aludido: «Resumiendo, si me buscas me encontrarás».
© Charly Mendoza

Un bosque con corazón

Me preguntaron ayer que cómo era posible que hablara tanto del bosque estando tan lejos, ahora vivo en Lisboa.
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Nuestro bosque, respondí, es un bosque mágico. Fíjate si será mágico que tiene hasta corazón. Un corazón integrado y compuesto por todos los corazones de quienes lo llevamos en el corazón.
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Si bien el bosque, nuestro bosque, partió de un espacio físico y real… Hoy en día lo de menos es el lugar, el sitio. Lo verdaderamente importante es lo que significó en su día para el autor del relato y lo que representa quince años después para todos nosotros. Un cambio de vida. Esa es la verdadera esencia del bosque. Hemos cambiado y crecido espiritualmente llevando el bosque dentro de nuestros corazones.
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¡Paz y armonía para todos!
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© Pedro Blanco