domingo 29 de enero de 2012

El Opel Kapitán

Hace un rato hablando con Manel me ha contado cómo le fue la cena del viernes, esa que había organizado en Madrid con sus parientes de Calamocha (Teruel). Según creo estuvo estupenda, tuvieron hasta jotas… “Ay, maño, cuantísma emoción”, le he dicho porque me lo imagino. A mí me pasa lo mismo con las muñeiras, cada vez que las oigo lloro. Pero, por lo visto, nada parecido a lo que llegó después. Uno de los parientes empezó a rememorar sus tiempos mozos, de cuando conducía coches (taxis) llevando viajeros por toda la provincia… Y ya os podéis imaginar, cómo no, Manel le preguntó si por un casual recordaba a un señor de Teruel que también se dedicaba a esos menesteres, su abuelo materno. “¡Por supuesto que sí!”, le dijo, y continuó: “Tenía coches muy grandes, uno de ellos era un Opel Kapitán”.

Quien guarda halla… Este texto es parte de un relato de esos que espero, esperamos todos, que algún día vea la luz:

«De aquel enorme Opel, tengo tres recuerdos especiales aparte del tamaño que lógicamente ya no podré comparar con las dimensiones actuales. Uno era que tenía estribos, otro los trasportines detrás de los respaldos del conductor y copiloto y, por último, los divertidos mecanismos de intermitencia que salían como chiflados resortes por los laterales, entre las dos puertas, haciendo ángulo recto con el costado y recogiéndose después, como si de un cuco se tratara. Unos años más tarde, se compró un SEAT 1500 que supongo sería el último grito en cuanto a locomoción se refiere, pero salvo el asiento delantero que era corrido o el cambio de marchas que iba también en el volante, como las hechuras del Kapitán, ninguno. No creo que sea necesario decir que, al igual que a mi abuelo, a mí me encantaban los coches ¿Verdad?»

Gracias a Google y a YouTube podemos ver el aspecto majestuoso de ese magnífico coche. Además, por lo que me he leído, creo que se trata del mismo modelo.

© Fernando Vázquez

1 comentarios:

Bosque dijo...

Todo se andará, de hecho estamos corrigiendo. Ese párrafo pertenece a uno de los primeros capítulos de la biografía novelada de su padre. Hace poco que lo he releído…
Un abrazo, Patxi