Como diría Giuseppe, el duende del cuento: “Meditar es no pensar”. No pensar en lo cotidiano, puntualizo. El para qué sirve, en el post anterior ha quedado claro. Cómo se hace, mejor dicho, de qué manera… (es la pregunta más repetida en los inicios). Salvo gustos, no es necesario nada especial. Me refiero a posturas, inciensos, velas, etc. Basta sentarse en una silla, apagar el móvil o desconectar el teléfono… Cerrar los ojos, hacer unas respiraciones lentas y profundas y dejar la mente en blanco. Es decir, dejar de pensar. ¿Cómo se deja de pensar? Por ejemplo, tratando de imaginar que estamos en una playa tumbados al sol… Y en cuanto a la hora, ya sé, no todo el mundo está despierto a las seis de la mañana. Cada uno tiene su horario, lo que sí es importante es hacerlo siempre a la misma hora. Esto ayuda al hábito, la práctica continuada.Feliz meditación.
© Luis Mateos


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